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Es importante pensar que no solo el aumento de nuestro conocimiento y nuestro progreso en investigaciones racionales es importante, sino que también lo son muchos otros placeres intelectuales.

Para entenderlo de una manera sencilla, el aprendizaje se reduce a dos cosas: la repetición y la conexión de nueva información al conocimiento existente. El objetivo final del aprendizaje es aplicar lo que aprendes cuando lo necesitas o cuando importa. En nuestro cerebro es fácil acceder a la información que se necesita utilizar cuando hay muchos caminos fuertes y solidos para accesar a esa información. Esto significa que debemos pensar en algo con la frecuencia suficiente para establecer conexiones sólidas con ese pensamiento en nuestro cerebro. Esto hace que recordar sea más fácil.

Todo lo que aprendemos no se pierde necesariamente, pero a veces se vuelve más difícil de encontrar si no lo recuerdas lo suficiente o construyes mejores caminos para esa información. La codificación adecuada del conocimiento en nuestro cerebro a menudo puede requerir de múltiples usos de la información en unos pocos días.

Conozcamos la regla 50/50.

Una mejor manera de aprender, procesar, retener y recordar información es aprender la mitad del tiempo y compartir la mitad del tiempo, es decir aprende el 50% del tiempo y explica lo que aprendes el 50% del tiempo.
Por ejemplo, en lugar de completar un libro, intente leer el cincuenta por ciento e intente recordar, compartir o escribir las ideas clave que haya aprendido antes de continuar.

El método de aprendizaje 50/50 funciona realmente bien si pretende conservar la mayor parte de lo que está aprendiendo. Recuerde que la mente es como un músculo, cuanto más se ejercite, mejor y más fuerte se vuelve.

Durante miles de años, las personas han sabido que la mejor manera de entender

un concepto es explicárselo a alguien más. Porque “Mientras enseñamos, aprendemos”, como dijo el filósofo romano Séneca. Nuestras ideas nunca serán más efectivas que nuestra habilidad para hacer que otros las capten.

Según investigaciones, los alumnos conservan aproximadamente el 90% de lo que aprenden cuando explican y/o enseñan el concepto a otra persona o lo usan de inmediato. Los exámenes orales llegaban a ser molestos, pero su función realmente era, recordar lo que habíamos aprendido, porque cuando compartimos la información aprendida, siempre nos la recordaremos mejor. Compartir conocimiento desafía tu comprensión y te obliga a pensar.

Ahora mismo concéntrese en lo que está aprendiendo justo en este momento. ¿recuerda el nombre del filósofo romano que mencioné anteriormente? Si no es así, vuelva a leerlo y comparta la frase mencionada y el nombre del filosofó con alguien en casa, o en la oficina, verá que después de haberlo compartido le resultará más fácil recordarlo.

Este modelo tiene mucho en común con la técnica de Feynman,  quien es conocido como el “Gran Explicador” a demás de ser un ganador del premio Nobel por sus conocimientos en física.
Feynman fue venerado por su capacidad para ilustrar claramente temas densos como la física cuántica para prácticamente cualquier persona.
La técnica de Feynman se trata de obligarse a recordar escribiendo sus propios resúmenes. Escribir lo que aprendes de vez en cuando ha demostrado ser una excelente manera de consolidar los nuevos conocimientos en tu mente.

Otro enfoque aún mejor del 50/50 es lo que los psicólogos llaman el “efecto de prueba” que no es otra cosa más que forzarte a anotar algo cuando estás a mitad del contenido. Cuando intentas recordar una parte de la información, interrumpes el proceso de olvido y ayudas a consolidar la memoria de esa información en tu cerebro.

Ahora bien, escribir  (no teclear) es importante para recordar. Los investigadores del tema aseguran que el uso del lápiz y el papel crea un vínculo cognitivo más fuerte que el tecleo. En un estudio, investigadores pidieron a  estudiantes universitarios que tomaran notas mientras veían las charlas de TED.
Más tarde descubrieron que los estudiantes que habían usado computadoras portátiles tuvieron un peor desempeño en las preguntas conceptuales, a pesar de que habían podido escribir más palabras que los que tomaron notas a mano.

La prueba definitiva de su conocimiento es su capacidad para transferirlo a otro.
Puede aplicar la regla 50/50 en todos los campos de aprendizaje.
La regla del 50/50 no solo es una receta maravillosa para el aprendizaje, sino que también es una forma de pensar diferente que puede ayudarlo a comprender mejor las ideas.

 

No lo olvide:

Comparta Ideas.

Piense lo que quiere recordar con suficiente frecuencia.

Aplique la regla en cualquier campo de aprendizaje.

Tómese un momento para escribir entre lecturas.

Use lápiz y papel para sus anotaciones.

Y no se, en estos tiempos, usted tal vez podría intentar comenzar un podcast, crear un video y compartir en medios sociales el conocimiento que está aprendiendo.