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Los usuarios siempre pareciera que estamos viviendo en realidades alternativas presentadas ya sea por Google, en función de nuestro perfil, mismo que se encuentra totalmente influenciado por nuestro propio historial de búsqueda, datos demográficos, intereses y otros datos recopilados. O realidades presentadas por otras redes como Facebook, Instagram y/o Twitter quien también de alguna manera nos muestran una realidad alternativa que inclusive hasta nosotros mismos inconscientemente creemos que todo lo que vemos ahí es verdad, nos gusta o va de la mano con nuestros ideales sin siquiera llegar a pensar que todo lo que recibimos de información como noticias, recomendaciones, feeds y enlaces, está basado ​​en nuestros perfiles “percibidos” sin que esto signifique que lo que “nos gusta” sea realmente lo que nos gusta.

Imagínate, en los últimos 9 años, la recopilación digital de datos se volvió cada vez más agresiva, esto ayudo a impulsar los algoritmos para formar una ilustración más precisa de las preferencias, el estado mental, las creencias e inclusive predicciones sobre lo que muy probablemente estarás próximo a realizar. Todo en estas realidades alternas se personaliza para ti: tu motor de búsqueda, noticias, fotos de tus amigos, experiencia de compra, recomendaciones de programas de TV y /o de películas. Todo.

Por supuesto que al mostrarnos realidades alternas que semejan o imitan nuestros gustos los medios sociales se convirtieron en una parte integral de la vida cotidiana, los nuevos medios tuvieron que adaptarse rápido para mantenerse involucrados, entonces, con el supuesto de conocernos muy bien, nos hacen consumir cada vez más y más para de esta manera seguir presente en nuestras vidas con más y más anuncios y así, seguir recopilando más y más información sobre cada uno de nosotros.

Esta situación llevo a las redes a crear múltiples burbujas de filtro sin embargo el reto al que se enfrentan está en que cada usuario dentro de su propia burbuja solo alcanza acceso a su propia versión del universo, donde nada más sucede. Las burbujas de filtro son tierra fértil para noticias falsas, rumores, conspiraciones y memes que solidifican las creencias de cada usuario.

Facebook y Google no pueden detectar noticias falsas automáticamente. Lo que hicieron fue dejarles esta tarea a los propios usuarios y fallaron porque cada burbuja de filtro estaba generando una visión contrastada de la realidad. La broma de una persona es el discurso de odio de otra persona, y la libertad de expresión de un grupo es ofensiva para el otro grupo. En los últimos meses, tanto Google como Facebook reclutaron a miles de humanos mal pagados para revisar y moderar millones de videos y publicaciones reportadas por los usuarios. No es un trabajo fácil soportar imágenes, videos y publicaciones que son viles, brutales y abiertamente repugnantes. Esta situación tiene a estas dos compañías lidiando con las consecuencias de exponer a personas a estas condiciones de trabajo. Ser los reyes de la información no es algo fácil. Sin embargo, tienen la responsabilidad de encontrar una manera de contener al monstruo que se ha desatado aumentando su moderación de manera responsable, comenzar expandiendo la burbuja de filtro que crearon y encontrando formas para que los usuarios vean las cosas desde diferentes perspectivas. Buscar lograr la moderación de manera equilibrada contra los abusadores y creadores que falsifican información y abusan de sus posiciones dentro de estas redes.

Pero… La mayor responsabilidad depende de nosotros. Necesitamos validar e investigar cosas antes de presionar el botón de “me gusta”. Necesitamos ampliar nuestros puntos de vista y nuestra perspectiva para alcanzar a ver anomalías. No podemos simplemente porque sí, hacer clic en el enlace que dice “Solo las personas con un coeficiente intelectual superior a 160 pueden resolver estas preguntas. ¿Es usted uno de ellos? Haga clic para descubrir … “, piénsalo un poco, si damos ese clic, no somos tan inteligentes como pensábamos.